Por qué El Salvador
El país cambió. La costa no.
Hace diez años nadie compraba aquí. Por eso todavía queda algo que comprar.
01Seguridad
El país más seguro del hemisferio occidental
Hace una década era el país más peligroso del mundo. Hoy es el más seguro del hemisferio — más seguro que el lugar desde donde lees esto. Esa vuelta de página es la única razón por la que la costa está abierta a compradores.
02Moneda
Una economía en dólares
El dólar es moneda de curso legal desde 2001. Sin tipo de cambio, sin riesgo cambiario, sin conversión ni al entrar ni al salir.
03Apertura
Puerta abierta al capital extranjero
La Ley de Inversiones da los mismos derechos a inversionistas extranjeros y locales: libertad para transferir fondos al exterior, protección de la propiedad y trato igualitario. El país adoptó el bitcoin en 2021 y desde entonces atrae fundadores y fondos.
04Costo
La ciudad más costo-eficiente de las Américas
fDi Intelligence del Financial Times colocó a San Salvador primera entre las ciudades medianas de América por costo-eficiencia. La dolarización ha mantenido la inflación entre las más bajas de Latinoamérica.
05Acceso
Más cerca de lo que crees
Treinta y cinco rutas directas a catorce países — Miami, Houston, Dallas, Los Ángeles, Nueva York, Madrid — y cuarenta minutos del aeropuerto a la costa.
Cómo llegar
Directo, diario y más corto que el viaje a tu propia playa.
La costa surfera
Olas de clase mundial, a una hora de distancia.
Punta Roca, El Tunco, El Zonte, Palmarcito, K59 — derechas largas que rompen casi todo el año y atraen competencia internacional a un tramo de costa que se recorre entero antes del almuerzo. El gobierno lo llamó Surf City y construyó la carretera.
Turismo
Los visitantes llegaron antes que las camas.
El gobierno llamó Surf City a la costa, amplió la carretera hacia cada playa de La Libertad, reconstruyó el muelle y puso un parque de diversiones en la arena. La demanda va por delante de la oferta — que es justo la razón para construir ahora.
El crecimiento
Primero las carreteras. Luego los hoteles. Después todos los demás.
El bypass de Surf City abrió las laderas sobre la costa al tráfico que antes se arrastraba por el puerto. El turismo crece, la diáspora compra, y la tierra entre la nueva carretera y el mar es finita. Estamos comprando lo último que queda en medio.


